Cruel y Despiadada Primavera

La Idea de este cuento vino en una forma absolutamente atípica. Muy probablemente por ser en un momento absolutamente típico. Estaba en el trabajo, un compañero ponía música de la mas variada, entonces reconocí como a lo lejos una canción especial. Era “Durazno Sangrando” de Espineta. El Relato de la Iniciación del Fruto inspiró otro Relato, este.

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Cruel y Despiadada Primavera

El sol se asomaba, derritiendo la última escarcha, que transformaba la alfombra uniformemente verde en una mezcla de cristales blancos y verdes que reflejaban la luz de la mañana. En medio del prado brillante, se yergue un cerezo, y en el cerezo surgió un pequeño tallo. Un tallo algo diferente, tal vez por voluntad del cerezo o porque el universo así dispuso el orden de las cosas. Estas pequeñas diferencias que lo separaban de los demas, comenzó a notarlas de inmediato. Sus hojas eran diferentes de las hojas, verdes y resistentes. Sus hojas son delicadas y de un color ligeramente más claro. De a poco contempló su textura, su color claro le parecía cautivador. Y decidió emplear su esfuerzo en hacerlo más claro, mas distinto de aquellas verdes y duras hojas. De a poco logró aclarar los tonos verdes, que ocultaban la hermosura de sus hojas diferentes.

Una vez que logró el color deseado, luego de todo el esfuerzo de dias y dias de sol, decidió mirar a su alrededor. Y vio tal vez la Imagen más terrible de su historia. A su lado, todo este tiempo, hubo un tallo, muy similar a el mismo, pero este tenia un color blanco claro y reluciente como el mismísimo sol del mediodía. No pudo evitar comparar sus hojas empalidecidas apenas por el esfuerzo. Y la textura que tanto lo había cautivado, era corteza comparado con los suaves y aterciopelados pétalos de su vecino. El odio consumía la savia que corría por su interior. No solo que su vecino lograba un color más hermoso, sino que había logrado abrir sus pétalos de modo de presentarlos al sol y este los embellecia más haciéndolos brillar bajo su luz.

El Odio era tan fuerte que por días intentó dilucidar qué debía hacer, tratando de salir de la cólera que lo inundaba. Finalmente resolvió doblar sus esfuerzos para vencer a su vecino al que llamaban flor.

No llego a comenzar que sufrió su mayor decepción, no solo ese vecino había logrado una belleza superior a la suya, todo el árbol estaba plagado de hermosas flores, todas mas hermosas que el. Abandonó todo intento de florecer, sencillamente se quedo esperando.

Los días infinitos de amarga contemplación se sucedieron unos tras otros. Hasta que un día pudo ver en ese primer vecino que descubrió, sus pétalos antes hermosos, tomaban un color amarronado, secándose, cayendo.

Ahora reía, el seguia igual, mientras que su vecino se marchitaba, tanto que había presumido sus pétalos,

-¿De que le sirven ahora?- se preguntaba irónicamente.

Súbitamente las demás flores sufrieron el mismo destino que su vecino. Y su dicha fue completa, sus pálidos pétalos sin abrir eran hermosos comparado con lo que había quedado de sus vecinos. El tiempo pasaba y de a poco sus vecinos cambiaban nuevamente. Su forma se volvía gorda y rígida, sin la gracia que tuvieran en algún momento los pétalos blancos y delicados que se mecían con la brisa. SU color ROjo como la Sangre era el espanto más horrible que pudiera imaginar. Como si todas las flores bellas del árbol hubiesen sido peleteadas despojándolas de su piel y dejando la carne a la vista. El sol ennegrecia la sangre y la hacía brillar con un fulgor horrible al sol.

El terror y la repulsión se prolongaron por un tiempo eterno, indefinido. Hasta que un día notó que el árbol lo soltaba, a él y a todos los vecinos cubiertos de sangre. La caída fue súbita. Antes que pudiera llegar al suelo todos los frutos habían caído por su peso. Aunque el, hacia una trayectoria mucho más suave.

Llego al piso y lo detuvo el pasto verde y tierno.Y, para su Sorpresa fue a parar al lado de su vecino, aquel que lo hizo descubrir su miseria , arriba en el árbol. Yacía destrozado, la cáscara roja que lo cubría había sido desgarrada y dejaba ver el interior una carne tan roja y sanguinolenta como en la peor de las pesadillas.

Recordó todo el esfuerzo del vecino, sus preciosos pétalos, y no pudo evitar decir en voz alta

– Que Insensato!- dijo

Su que se vertía por el piso exclamó

– Me alegro que te hayas dado cuenta de tu error – le dijo humildemente- , aunque sea ahora que es demasiado tarde.-

A qué te refieres- le respondió el otro casi ofendido.

– Veo que aun no te has dado cuenta de tu error- dijo y gimió levemente por el dolor de la caída que mostraba los estragos que produjo.

-Has Desperdiciado los Dones del Cerezo. Como vi en un principio te esmeraste por transformar tus pétalos, pero solo lo hiciste por poco tiempo y te rendiste demasiado rápido. No alcanzaste a separarte de la condena que de los Pétalos, que tapan lo que debiste reconocer de inmediato.

-¿Y qué es eso?- Le respondió el tallo que trataba de mantenerse recio, aunque ya preveía el final de la historia.

– Que debajo de las capas de pétalos, por muy bellos que sean, estas vacio, como todos nosotros lo estuvimos y solo separandonos de esos pétalos podemos desocultar ese vacío. Para Luego poder llenarlo con lo que nos garantice crecer más allá de toda sospecha. Mucho sufrimiento requirió separarme de cada pétalo, Pero Gracias a eso el viento me trajo el polen de otras flores, y pude aprovecharlo para poner en mi una semilla, la cual protegí con capas y capas de carne que ahora se desparraman por el suelo, ojalá que mi semilla llegue a crecer y se convertirme en un Cerezo por mi Mismo.

-Por otra parte a ti te depara el más lamentable de los destinos.

esta frase caló hondo en su alma, no podía ser que algo tan malo le estuviese deparado. No había herido a nadie, no había perjudicado a nadie…

EL fruto que se descomponía ya en el suelo continuó diciendo:

– Te depara el sufrimiento de marchitar, morir la muerte de todos los capullos que caen del árbol sin Aprender lo que tenían que aprender. Te convertirás en tierra , sufriendo a cada instante hasta que el árbol te tome nuevamente y te convierta nuevamente en flor, si es que tienes la suerte de ser flor. Podrías ser rama, o hoja o incluso raíz. Todo para comenzar de nuevo hasta que Aprendas que lo que el árbol da, el árbol lo quita y dependerá de lo que hayas hecho con lo que te dió tu destino.

Estas palabras se extinguieron en el aire, y lo dejaron en silencio. Sin palabras, el tallo murió, se descompuso y se hizo tierra, tal como su vecino se lo habia anticipado, de a poco fue perdiendo lo que había visto, lo que había escuchado. Fue olvidándolo todo, todo lo que había vivido, todo lo que había muerto hasta que ya no recordó nada.

Despuntó el Alba y vio que era diferente, era un brote fuerte y verde, distinto a las ramas que lo rodeaban, distinto a las hojas rojizas que el frío había endurecido en un color rojizo…

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Acerca de Ju

La mejor descripción que puedo dar esta alojada en mis cuentos, en las historias que salieron de mi y son el espejo de lo que soy, lo que quiero ser y lo que seré. Las Historias que me fundan y me fundaron. QUeres saber de mi, estoy en mis cuentos.
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