La Pregunta del Árbol

Hoy un Cuento que me haca acordar a los Campamentos a las noches frías y las Guardias con mates y buena compañía.

_________________________________________

La Pregunta del Árbol

tree by Yoshiyuki Oogawa

tree by Yoshiyuki Oogawa

Más que noche era madrugada, y la luna iluminaba el rocío y bañaba de plata todo el llano. El bosque que se extendía a lo lejos se sembraba de vetas de luz. La noche se extendía como un manto iluminado solo por preciosos bordados de brillo plateado.

Frente a mi, la luz del fuego aporta su calidez. Su luz dorada cobijaba mientras hacía hervir el agua para el mate cocido. El susurro de los borbotones de vapor llena la inmensidad silenciosa. Y la soledad me da la libertad de mirar el campo como lo recordaré por el resto de mi vida.

La guardia de la madrugada siempre es la mejor. Tal vez porque es la que da la bienvenida al sol luego de presenciar lo más oscuro de la noche. Es la última guardia antes de volver, así que decido despedirme de la noche estrellada, hasta la próxima visita. Me zambulló en mis pensamientos mientras siento el frío que me cosquillea en la nariz y que me hace sentir la ausencia del fuego. Mis pensamientos son erráticos, pienso en la ciudad. En esa ciudad en que las noches ya no son noches, son días de luna. Siempre pensé que ese miedo a las calles oscuras no es más que el miedo a la propia oscuridad que se plasma a la vuelta de cualquier esquina. En cambio en las noches despejadas, en medio de la naturaleza, son la demostración de que el brillo existe aún entre la más oscura inmensidad. Las carpas están bien y los chicos duermen. Estoy volviendo mis pasos, mirando el resplandor debajo de la olla en un conjunto anaranjado pensando en que ya es hora de cebar unos mates cuando escuchó desde la última carpa un pequeño quejido.

– Ojala que no sea un pibe con ganas de ir al baño.-pienso.

Llego a la carpa y todos están durmiendo. El quejido proviene de la línea de árboles que se extiende a unos metros. Me acerco para oír mejor y voy siguiendo el sonido hipnótico que alterna en una secuencia rítmica. De a poco se convierte en un chistido, Es un viejo Eucalipto, anchísimo, la corteza es clara con cáscaras marrones verdosas, muchas ya se han desprendido y cubren el suelo alrededor del árbol de manera que entre la oscuridad es imposible acercarse sin inundar la noche con un sinfín de rugidos.

Un eucalipto añoso

Un eucalipto añoso

Mientras las cortezas crujían bajo mis pies, sentí que el árbol siseaba, como hablando. Al prestar Atención escuche que hacía una pregunta:

Quien esta haciendo todo ese Ruido. – Dijo.

Yo asustado por la pregunta, por la situación por la noche y porque siguiendo los sonidos me adentré en el bosque más de lo que debìa, no atiné sino a temblar. El árbol repitió la pregunta, pero yo seguí igual, tiritando absorbiendo el frío de la noche y el miedo. El árbol, cansado, endureció su voz siseante y en un tronido me gritó:

No te hagas, te escucho tiritar! – Y suavizando su tono y nuevamente continuó diciendo: -¿Quién esta ahí?

Yo conteste entre balbuceos, diciendo que era un acampante, que atraído por el sonido de los árboles se acercó a curiosear qué era ese sonido.

El árbol contestó:

– Solo estábamos conversando

No salía de mi asombro, y contesté:

-Pero no existen los árboles que hablan. Esto tiene que ser un sueño o un delirio.

El árbol, insultado, me Respondió:

-Yo existo desde mucho antes de que nacieras, mucho antes de que fueras el alimento que comieron sus padres o incluso el alimento que sus padres comieron para engendrarlos.

-De ninguna manera.- Respondí.- Los árboles parlantes no existen, o los habíamos escuchado

-Que no nos interese hablar con los hombres no significa que no hablemos.- Me respondió entre risas que se entreveraron entre el ruido de las hojas agitadas por el viento.

Queriendo hacer gala de erudición o de astucia le Replique insolente

-Los árboles parlantes no lloran ni se lamentan al ver que talan a sus vecinos. Ni siquiera cuando son talados. Por lo que no lamentan el dejar de existir. Por lo tanto si no les interesa existir o no existen, lo que es lo mismo. Y por lo tanto es derecho del hombre disponer de su suerte.

El arbol respondió con la voz temblando en un hilo

Los muertos no tienen tiempo a llorar. Los vivos prefieren ignorar la desgracia que los rodea. ¿En que son distintos los Humanos?

Sin palabras y parado en medio del bosque, me despertó de mi trance la mañana y el ruido del campamento que se alborotaba. Nunca volví a ver al árbol, tal vez algún día vuelva Responder su pregunta.

 

Anuncios

Acerca de Ju

La mejor descripción que puedo dar esta alojada en mis cuentos, en las historias que salieron de mi y son el espejo de lo que soy, lo que quiero ser y lo que seré. Las Historias que me fundan y me fundaron. QUeres saber de mi, estoy en mis cuentos.
Esta entrada fue publicada en Literatura Fantástica, Propio y etiquetada , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s