Laburante

El exceso de trabajo este finde, y el mito de Atlas me condujo a este cuento. 

 

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Laburante

 

Imagen 

La Fiesta ruidosa inundaba el barrio con el olor a la las empanadas de humita recien fritas. La calle se llenaba de gente, venían hasta de otros barrios a ver el carnaval. Muchos iban disfrazados, esperando el concurso de disfraces. La mayoría sudando a mares debajo de capas y capas de “pañolenci” de mala calidad, sin poder evitar el movimiento convulsivo de rascarse y que no alcancen las manos.

 

Este año Antonio aprovechó un franco que le quedaba por hacerle un favor al dueño un domingo y fue a parar al amansadero de la fiesta.Hacía más de 3 años que no tenía un franco, las horas extras eran la única manera de llegar a fin de mes, y segun el era menester de un buen padre trabajar para que a sus hijos no les falte. Estaba tomando un fernet con coca, que ni el fernet era fernet ni “eso” que le pusieron era coca, pero era mejor que trabajar y por lo menos estaba frío.

Es más de lo que cualquier otro día podría pedir, más cuando los crios andan revoloteando por ahí y no molestan,- Pensó.

 

En eso, se encontró con el capataz, que no había tenido mejor idea que encargarse del armado del escenario. Basto que lo viera para que se le pusiera a hablar, encopetados como estaban los dos.Bastaron 30 segundos de charla para que se pusieran a sacarle el cuero a los vagos de la fábrica y a los inoperantes de los jefes. En eso lo llamaron al capataz que apenas podía mantenerse derecho parado para que se subiera al andamio a arreglar un foco. Antonio que estaba más entero, insistió con que lo dejara a el, que la fiesta no estaba para desgracias.

 

Bastó que tocara el andamio para que, como un grillete se le aferrara toda una serie de tareas, labores y mandados. No los podía evitar, y así pasó la fiesta. Ya sin fernet, sin los hijos; una vez mas, laburando.

 

¿Como fue que llegó otra vez a la misma situación, otra vez laburando?

 

Se consoló pensando que en realidad trabajaba para la fiesta, para sus hijos. Para que disfrutaran del carnaval, se sintió de un heroe anonimo.

 

Pero la fiesta termino, y sus hijos le reprocharon donde se había metido que no vieron al mosito pegarle una patada en el culo al que hiba disfrazado de oso, que no vio como le tiraban los vasos de plastico por la cabeza a ese musico que cantaba mal. Su mujer no tardó en pasarle factura, al final le había hecho los favores a todos, pero “en casa no cambias ni el cuerito”.

 

Y entonces se dió cuenta que había hecho todo mal…


Puta. Tendría que haber ido a trabajar. – Pensó.

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Acerca de Ju

La mejor descripción que puedo dar esta alojada en mis cuentos, en las historias que salieron de mi y son el espejo de lo que soy, lo que quiero ser y lo que seré. Las Historias que me fundan y me fundaron. QUeres saber de mi, estoy en mis cuentos.
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