A Mis Profes tristes

No suelo publicar mis opiniones, pero esta vez decidí escribir un poco al respecto. Ya que leí lo que publicó este profesor Uruguayo:

http://leonardohaberkorn.blogspot.com.ar/2015/12/con-mi-musica-y-la-fallaci-otra-parte.html?m=1

Leí la nota hace unos días, y me causo digamos que… sentimientos encontrados. O sea, yo soy parte de la generación del whatsapp y el facebook, y leo, no voy a decir que mucho, porque nadie que lea puede decir que “lee mucho” uno siempre lee menos de lo que le gustaría no importa cual sea la cantidad en paginas. Yo entiendo el dolor del profe, pero de ahí a tirar la toalla…

Pensé en qué quisiera decirle a este profesor que se da por vencido. Pensé en compartirle, algunos de mis poemas favoritos para “tiempos difíciles”, “Invictus” de Henley, o “The road not taken” the Frost o “If” de Kipling. El tríptico de Poemas que mas de una vez me salvaron la vida. La verdad, que por muy buenos que sean, no alcanzarían. Así que pensé en contarle algo de mi historia que, por mínima que sea, tal vez tenga la actualidad necesaria. No voy a contar la historia de mi vida, eso no le interesa a nadie, pero siendo un Lector en una generación de no lectores, tal vez tenga algo de relevancia.

Allá hace bastante, por el primario, una persona que quiero con el alma (mi papá) se me acercó y como en confidencia me dijo “estos son los primeros libros que yo leí” y como sorpresa me regalo 3 libros, advirtiéndome que los cuide muchísimo. Todavía hoy los cuido, para que cuando tenga mis hijos, ellos también algún día los lean.

Además de que a esa edad cualquier regalo es una fiesta, que mi viejo haya guardado mas de 30 años algo para regalármelo, era algo especial. No puedo decir cuanto tardé en leer los 3, porque el tiempo deforma al tiempo, y si hoy tuviese que estimar una cantidad diría que un día. La cuestión es que los devoré como un manjar. Ese regalo sembró una semilla. Que el habito de la lectura hizo crecer de a poco.

No fue sino hasta el secundario, entrado en una adolescencia llena de “yo me las se todas”, que la semilla se hizo árbol. Tuve la suerte de encontrarme algunos Profesores que me estimularon, que me provocaron a pensar, aun en contra del esfuerzo de muchísimos otros que lo único que querían era que me callara y no molestara con eso tan incomodo y molesto que le llaman “pensamiento crítico”.

Pero en particular quiero contarles de 2 profesoras -una de lengua, una de filosofía- que abonaron esa semilla para que se haga árbol. La primera fue mi profesora de lengua, que en lugar de darnos uno de los bodrios normales que las profesoras de lengua dan para leer (esas cosas diluidas y con gusto a insignificancia que suelen recetar a sus alumnos la mayoría de las profesoras de secundario) Nos puso entre las manos “Sobre héroes y tumbas” de Sábato, y en una guapeada nos desafió a leerlo. Eso si que no era joda, era Sábato. Empecé a leerlo, no quedaba de otra, era demasiado largo para andar esperando a ultimo momento, algunas clases después, la profe Martinez, empezó el análisis. Adelante de mis ojos leyó otro libro, no porque fuera distinto del que yo había leído, sino porque decía muchísimo más de lo que yo leí. El análisis mostraba la analogía entre Rosas Y Perón y como el autor en la misma novela mostraba la repetición de la historia… Absolutamente Mágico, Increíble. Todo eso estaba en lo que yo con mi soberbia adolescente había pasado por alto. Digamos que me bajo de mi narcisismo por, aunque sea, un rato.

La segunda profe, la de filosofía, ya estaba cansada de que nos la pasemos conversando en clase. Admito que con mi compañero de banco, teníamos facilidad para la “filosofía barata y zapatos de goma”, así que terminábamos mas o menos rápido -que no significaba que bien- lo que nos mandaba a hacer en clase y nos poníamos a hablar y a boludear. La profe en lugar de retarnos como hubiese hecho cualquiera, agarró toda esa energía al pedo que teníamos y nos dio un texto de Freud. Sí 4 páginas de Freud a los 15, pensamos que era una pabada… Decir estuvimos las 2 horas de clase leyendo y releyendo el texto, es poco. Nos apasionamos tratando de entender porque carajos un tipo podía decir que “toda relación es sexual”. Nos la pasamos yendo y viniendo en el texto tratando de entender discutiendo entre nosotros y volviendo a leer para seguir discutiendo un poco más. Para el final de la segunda hora habíamos llegado a una conclusión y emocionados le contamos nuestras elucubraciones a la profesora. Ni me acuerdo lo que nos contestó, lo importante es que nos hizo pensar. Eso era suficiente.

Esas dos experiencias del secundario me mostraron para que sirve leer. Cada libro, cada página, del libro que sea, de la historia que sea, es un desafío. Lo que las profes me hicieron ver es que no estabamos ni cerca de pensar, de escribir, de leer, a la altura de “los grandes”. Y que esa grandeza, esa trascendencia, que hace que 50, 100 o mil años después de su muerte sigamos hablando de ellos, es digna de perseguir y más aún de alcanzar. Y que la única manera de llegar algún día a ESO es aprender. Aprender de esos grandes que ganaron la carrera que todos perdemos el día que nacemos, la carrera contra la muerte. La fama no es nada, se va tan rápido como viene, esa trascendencia es la que me mostraron en la escuela algunos Profesores con mayúscula que vale la pena.

A partir de ahí el árbol creció y creció. Y hoy, no pasa un día en que no lea, en que no descubra algo nuevo. Un día sin leer, es un día perdido.

Cada libro guarda lo mas sagrado que una persona tiene, lo mejor de sí y lo mejor de su época para que, ojalá, las generaciones posteriores aprendan a no repetir las fallas de las generaciones anteriores. Y nuestra generación es tanto o más repetitiva que las anteriores. Basta ver que estamos reviviendo los problemas religiosos que se generaron hace milenios. O viendo que las ideas mas idiotas como la de “construir un muro para separar a los buenos de los malos” se repiten como grandes “nuevas soluciones”. La literatura es la mejor arma contra esa repetición. En estas condiciones ver que un profesor baje así los brazos, es triste.

No puedo sentir lastima, o compadecerme por el sufrimiento de profesor. No hay lugar para eso. Cada profe es -o debería ser- un guerrero que lucha contra la alienación, contra el “es lo mismo”, contra la mediocridad, la soberbia y el narcisismo. Nunca fue fácil, y lo se, años de profesor particular no me dejan mentir. Y no es exclusivo de esta generación, la frase “esta juventud esta perdida” puede trazarse hasta los antiguos egipcios sin muchas complicaciones. Pero los profesores son los que nunca dan por perdida esa batalla, los que nunca jamas dicen esa frase, y hacen todo por contradecirla.

Ojala que estas lineas sirvan para dar fuerza a los profes que todavía luchan para sembrar esas gotas de Sabiduría en el momento en que son mas necesarias. Y que llevan a la práctica que “Nada se hace por bronca al yuyo, sino por amor a la semilla”.

Anuncios

Acerca de Ju

La mejor descripción que puedo dar esta alojada en mis cuentos, en las historias que salieron de mi y son el espejo de lo que soy, lo que quiero ser y lo que seré. Las Historias que me fundan y me fundaron. QUeres saber de mi, estoy en mis cuentos.
Esta entrada fue publicada en Uncategorized. Guarda el enlace permanente.

2 respuestas a A Mis Profes tristes

  1. cristina dijo:

    Excelente texto me jubile luego de 37 años de ejercicio de la docencia como docente de Ciencias Naturales siempre introduje literatura en mis horas de cátedra; como también hacerlos pensar y desafiarse para que descubran que la curiosidad y la pregunta son dos herramientas fundantes del saber-aprender y aprender-saber. GRACIAS

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s