Muerte y Calvario de las Medias Rojas

Este cuento surgió de un ejercicio que encontre en internet. Este te proponía que partiendo de la frase “se paso media hora buscando la media roja” armes primero algunas explicaciones y luego de la que mas te gustara, un cuento.

A mi se me ocurrió que “la media roja” podía ser el sujeto de la oración, y pasarse media hora buscando… Así nació este cuento…

 

Muerte y calvario de las medias rojas

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Las Medias rojas

Se pasó medía hora buscando la media roja. Pero no hubo caso, por mucho que buscó, la media roja no lo encontró. Te lo digo: como estamos en verano, yo siendo guante hecho y derecho, me paso todo el día en el cajón y lo vi todo. No hubo caso. Pobre media no había nada que hacer, el reloj había desaparecido. La verdad que nadie más sabe bien que pasó. Pero ya te digo que en verano yo sé todo lo que pasa acá, no lo cuento por discreción viste.

El tema es que viene de mala racha pobre media, hace unos meses que viene sufriéndola. Es que perdió la pareja. Se quedó sin nada el pobre. Vos viste como es el marquitos, las castiga bastante las medias, pero las rojas venían llevándola bien, porque casi no las usaba. Pero ese día que se rompió el lavarropas estaban todas en el canasto y el pibe agarró las rojas, no les quedó otra.

La cosa es que las llevó al colegio. La mochila me lo contó el hace unos días. El tema es que lo verduguearon por las medias rojas. Fue todo el día, no sabía dónde meterse. Las medias se la bancaron bien pero cuando llego a casa el pibe estaba a las puteadas contra las medias. Igual se mantuvieron juntas y la pasaron. Pero el lavarropas seguía roto, y al día siguiente, otra vez las rojas. Que le iban a hacer.

El tema es que vos viste que Marquitos cuando se calienta es bravo. No te olvides lo que paso el año pasado con la camiseta de racing que le habían regalado, no se le fue mas la mancha de sangre de la pelea cuando lo cargaron porque había perdido la academia el fin de semana anterior, y el tajo que le quedó, no hay costura que disimule el siete que le hicieron. La cuestión es que, cuando otra vez lo entraron a verduguear por las medias rojas, él entre las cargadas les trataba de explicar:

– No… es que… lo que pasa es que …–hasta que con un grito de calentura terminó- ¡Basta! ¡Mamá me lavó las negras!

Pero con tal mala suerte que la directora entro justo en el aula y escucho “Basta, mamame las bolas negras” y ese fue el principio del desastre. Lo amonestaron sin escuchar explicaciones y encima por el malentendido de la directora, todos pensaron que lo había dicho. Y Le valió una cagada a piñas en el recreo, que termino en una suspensión. La llamaron a la madre y se comió una cagada a pedos que no te la cuento. Cuando llegó acá a casa entró como una tromba, se sacó a la rojita y se la revoleó al perro mientras tironeaba de él tratando de deshacerlo. Es difícil ver a una compañera destrozada, desgarrada por dentro y por fuera, la estaban arruinando para siempre, ¡Imagínate siendo la pareja! Y mientras el perro la deshacía, el rojo se la bancaba. Estaba como en shock. Verla toda húmeda, babeada, deshaciéndose en hilachas rojas repartidas por todo el piso al son del rugido rabioso del animal… te lo cuento y me da escalofríos. La cuestión es que quedó mal y nunca fue el mismo. A ella ni para trapo la dejaron, fue directo al tacho.

Marquitos es buen pibe, y después la quiso arreglar y le dio un reloj de pulsera que era del abuelo para que lo guardara y no se raye ¡No sabes cómo se aferró a ese reloj la media! Casi que se creía caja fuerte el muy calcetín. Lo tenías que escuchar hablar de lo importante que era lo que estaba guardando, era lo único de lo que hablaba. Pero el otro día el pibito se lo llevó y dese ese día no descansa el pobre rojito. Anda desesperado buscandolo por todos lados.

Esto entre vos y yo. No se lo digas a nadie porque si se entera la media se muere de la depresión. El pibe quería un juego para la play y vendió el reloj. Me lo dijo la gorra verde el otro día que lo acompaño al negocio. Pobre rojo se quedó sin nada. En cualquier momento va a parar al cajón de los trapos, y te lo digo macho, ese es el final… el final.

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Acerca de Ju

La mejor descripción que puedo dar esta alojada en mis cuentos, en las historias que salieron de mi y son el espejo de lo que soy, lo que quiero ser y lo que seré. Las Historias que me fundan y me fundaron. QUeres saber de mi, estoy en mis cuentos.
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2 respuestas a Muerte y Calvario de las Medias Rojas

  1. gladys insúa dijo:

    Que hermoso Julián!! me encanta cuando los objetos cobran vida, y se cuenta una historia a través de ellos. un abrazo

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